Acupuntura en perros y gatos

La acupuntura veterinaria se ha convertido en un “plus” muy valorado dentro de la medicina integrativa: no pretende reemplazar diagnósticos, exámenes ni tratamientos convencionales, pero puede aportar alivio real en ciertos cuadros, sobre todo cuando el objetivo es mejorar dolor, movilidad, inflamación o equilibrio emocional. En este artículo te explico, con enfoque práctico y lenguaje claro, en qué casos suele verse mejor respuesta, cómo transcurre una consulta típica y qué cuidados en casa hacen la diferencia.
¿En qué problemas suele verse mejor resultado?
En la práctica clínica, los mejores resultados suelen aparecer cuando el problema principal es dolor crónico, inflamación persistente, alteraciones musculoesqueléticas o neurológicas, y también en algunos trastornos conductuales vinculados a estrés.
Una veterinaria aliada reporta muy buena respuesta especialmente en patologías comunes como enfermedad de disco intervertebral, lumbalgia y espondilosis deformante, además de apoyo en el postquirúrgico de fracturas de columna. En el plano conductual, destaca casos de ansiedad por separación, donde la acupuntura puede ayudar como parte de un plan integral (manejo ambiental, etología, rutina, etc.). En general, cuando el tutor busca que su mascota “vuelva a estar cómoda en su cuerpo” (menos dolor, más descanso, mejor movilidad), suele ser donde más se nota el aporte.
Desde el lado de evidencia y revisiones clínicas, una de las áreas más documentadas en perros es el soporte en enfermedad de disco intervertebral (IVDD), especialmente cuando se usa como complemento del manejo médico o de la rehabilitación. Un resumen clínico reciente encuentra evidencia moderada de un beneficio leve cuando se añade acupuntura al manejo médico en perros con extrusión discal toracolumbar. Veterinary Evidence

¿Cómo es una sesión típica, paso a paso?
Aunque cada profesional adapta la sesión al temperamento del paciente y al objetivo clínico, una sesión bien llevada se siente más como un espacio de calma que como un procedimiento “agresivo”.
En el protocolo descrito por la veterinaria, la sesión inicia con un ambiente relajante: música suave durante unos cinco minutos mientras conversa contigo para entender mejor el caso, los síntomas y el día a día del paciente. Después viene la identificación de puntos de acupuntura según la condición (no se pincha “al azar”: se eligen puntos con intención clínica). Luego se acomoda al paciente sobre una cobija para que esté estable y tranquilo, y se inicia el trabajo con agujas; en algunos casos se añade moxa (moxibustión), que es una técnica de calor terapéutico utilizada en medicina tradicional china.
Durante la sesión, muchos perros y gatos se relajan visiblemente. Es normal ver bostezos, respiración más lenta o incluso sueño. También puede ocurrir que el paciente esté inquieto si percibe al tutor ansioso o preocupado; por eso, un detalle que parece pequeño pero pesa mucho es tu propia calma: tu mascota te “lee” todo el tiempo y toma señales de seguridad desde ti.
Después de la sesión, lo más frecuente es observar más relajación y mejor calidad de descanso. En ciertos casos, algunos pacientes se ven con más energía, dependiendo del objetivo y los puntos trabajados (por ejemplo, cuando se busca activar o modular determinadas respuestas del organismo).
“¿Pero funciona?” Qué dice la evidencia y qué está mejor documentado
Hay dos ideas importantes para aterrizar este tema con honestidad: primero, que la acupuntura se estudia cada vez más, con resultados prometedores en algunas áreas; y segundo, que la calidad de la evidencia varía según la condición, el diseño del estudio y el tipo de acupuntura aplicada.
En perros con enfermedad de disco intervertebral, existen revisiones que describen mejoras en analgesia y recuperación motora, especialmente con electroacupuntura como complemento del tratamiento convencional. PMC En el mundo académico y profesional, también existen organizaciones que promueven estándares de formación y certificación, como la International Veterinary Acupuncture Society (IVAS), incorporada en 1974 y con presencia internacional. IVAS+1
A nivel cultural, “acupuntura y moxibustión” están inscritas por UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2010. Esto no prueba eficacia médica por sí mismo, pero sí refleja su relevancia histórica y su práctica extendida. UNESCO Intangible Cultural Heritage En paralelo, publicaciones vinculadas a la OMS describen que en 1979 se realizó un simposio donde se listaron condiciones que podrían beneficiarse de acupuntura, y posteriormente se publicaron revisiones de ensayos clínicos (en humanos) sobre el tema. chiro.org
¿Cada cuánto se recomienda y cuándo se notan cambios?
La frecuencia depende del diagnóstico, la severidad, la cronicidad, la edad del paciente y si hay rehabilitación o medicación paralela. Hay casos que se benefician con sesiones semanales, y otros en los que un esquema mensual funciona como mantenimiento.
Una observación práctica que coincide con lo que muchos tutores reportan es que ciertos cambios pueden sentirse desde la primera cita (por ejemplo, descanso, relajación, menor rigidez), mientras que mejoras más “estructurales” (movilidad, tolerancia al ejercicio, recuperación neurológica) suelen requerir varias sesiones y constancia. Lo más razonable es acordar objetivos medibles con tu veterinario: qué esperamos mejorar, en cuánto tiempo y cómo lo vamos a evaluar.
¿Quién es buen candidato y cuándo no conviene?
Suelen beneficiarse especialmente los pacientes geriátricos, aquellos con problemas neurológicos u ortopédicos, y también mascotas con obesidad que ya cursan con enfermedad articular. Es una práctica considerada noble y adaptable, pero eso no significa que sea “para todo y para todos” sin criterio.
Más que pensar en contraindicaciones absolutas, lo clave es el contexto clínico: si tu mascota tiene dolor agudo severo, signos neurológicos graves, fiebre, trauma reciente o cualquier síntoma de urgencia, lo primero siempre es estabilizar, diagnosticar y tratar lo prioritario con medicina convencional. Luego, con el paciente estable, la acupuntura puede entrar como complemento. También es fundamental que el profesional evalúe el estado general, la piel en la zona a trabajar y el comportamiento del paciente para asegurar una experiencia segura.
¿Cómo se complementa con otros tratamientos sin reemplazarlos?
En un enfoque integrativo bien hecho, la acupuntura se suma para apoyar objetivos concretos: reducir inflamación, mejorar circulación, modular dolor y ayudar a que la medicación y la fisioterapia “rindan” mejor. También puede aportar en manejo del estrés, lo que indirectamente mejora descanso y recuperación.
Lo importante es esta frase: complemento, no sustituto. Si tu mascota necesita analgésicos, antiinflamatorios, rehabilitación, cambios nutricionales o terapia conductual, la acupuntura no debería desplazar esos pilares, sino potenciar el resultado final.
¿Qué formación debería tener un acupuntor veterinario confiable?
La recomendación más sensata es: médico veterinario + formación específica en acupuntura veterinaria (curso, diplomado o certificación). Esto importa porque no se trata solo de “poner agujas”, sino de comprender fisiología, dolor, neurología, interacciones con medicamentos, signos de alarma y, sobre todo, hacer un diagnóstico veterinario correcto antes de indicar el tratamiento.
Si el profesional además pertenece a asociaciones, realiza educación continua y te explica objetivos, plan y seguimiento, es una señal positiva de seriedad.
Cuidados en casa: lo que más potencia el tratamiento
Después de la sesión, el progreso se construye en lo cotidiano. La veterinaria enfatiza mantener las indicaciones del médico tratante, en especial reposo y evitar sobreesfuerzos, porque en muchos casos los saltos, carreras o pisos resbalosos son los que disparan recaídas o nuevas lesiones.
En casa, las recomendaciones suelen enfocarse en “hacerle fácil” al cuerpo recuperarse: evitar saltos desde sillones o camas, reducir actividad física excesiva, controlar superficies resbalosas, considerar rampas cuando el médico lo autorice y usar elevadores de platos para disminuir carga innecesaria en columna (según el caso). Además, revisar el ambiente completo (espacios, escaleras, rutinas, estrés) puede dar ganancias enormes en calidad de vida.
Cómo tomar la decisión correcta
Si estás considerando acupuntura para tu perro o gato, la mejor decisión es la informada: diagnóstico claro, objetivos concretos, profesional calificado y un plan integrativo donde la acupuntura sume sin reemplazar lo importante. Cuando se hace así, muchos tutores notan algo muy valioso: una mascota más cómoda, que descansa mejor y vuelve a moverse con menos temor.
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Artículo creado por
16 ene 2026
Camila Gonzalez Ochoa. Soy médica veterinaria con experiencia en clínica de especies menores. Mis servicios veterinarios se encuentran enfocados en la medicina preventiva y el manejo integral en pacientes cachorros, jóvenes y geriátricos, brindando un excelente servicio a todos los pacientes y su familia para que su calidad de vida sea óptima y amena.


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