Maine Coon: Los gigantes felinos que enamoran

Hay un momento muy particular que comparten muchos amantes de los gatos: ese instante en que ves a un felino y sientes, sin poder explicarlo del todo, que estás frente a “otra cosa”. No es solo belleza. Es presencia. Es carácter. Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Stephany Loor cuando conoció por primera vez a un Maine Coon en una exposición felina internacional: un gato enorme, de pelaje majestuoso, con mirada inteligente y una calma que parecía llenar el espacio.
Esa primera impresión —mezcla de fascinación y respeto— no se quedó en una anécdota. Se convirtió en un camino: el de la cría responsable como una forma de preservar la raza sin perder de vista lo más importante: la salud, el temperamento y el bienestar animal.
Una decisión que nace del amor… pero también de la ciencia
Stephany no llegó a la cría por moda ni por “tener gatitos bonitos”. Como médica veterinaria zootecnista, su interés por la genética, el comportamiento y el bienestar animal la llevó a una convicción clara: sí es posible criar gatos de manera ética, con ejemplares saludables y bien socializados, sin caer en prácticas que prioricen la cantidad o la venta rápida.
Su enfoque se apoya en los cinco dominios del bienestar animal, un marco que invita a mirar al gato de forma integral: nutrición adecuada, ambiente seguro, buena salud, comportamiento natural (y emocionalmente estable), y un estado mental positivo. En otras palabras: no basta con que “se vea Maine Coon”; debe vivir bien como Maine Coon.
¿Qué hace tan especial a un Maine Coon?
Los Maine Coon son conocidos como los “gigantes gentiles” por una razón: suelen combinar tamaño imponente con un temperamento sociable y cariñoso. Stephany los describe como gatos que buscan atención, que se integran a la vida del hogar y que muchas veces tienen una “naturaleza casi perruna”: te siguen por la casa, quieren participar, se vuelven compañeros de rutina.
A eso se suma su inteligencia y adaptabilidad. Para familias con niños, hogares con otros animales o personas que buscan un gato afectuoso, el Maine Coon puede ser una experiencia maravillosa… siempre que se entienda lo que implica convivir con una raza grande, de crecimiento lento y necesidades específicas.
La crianza empieza antes del nacimiento
Una de las partes más potentes de la entrevista es esta idea: el bienestar de un gatito no comienza cuando abre los ojos; comienza en la gestación. Stephany subraya que la nutrición materna es clave para el desarrollo físico y también para el futuro comportamiento de los cachorros. Una mala alimentación durante la gestación puede asociarse con bajo peso al nacer y mayor vulnerabilidad neonatal; y, según la experiencia que comparte, incluso gatitos que se recuperan podrían desarrollar mayor ansiedad o vocalización excesiva.
Por eso, en un criadero responsable, la salud de la madre y el ambiente en el que vive (estrés, rutina, socialización) importan tanto como la genética.

De la cuna al hogar: socialización real, no improvisada
Durante las primeras semanas de vida, los gatitos dependen por completo de la madre. Pero, en la práctica, el criador responsable se vuelve un “arquitecto” del entorno: temperatura adecuada, higiene, controles veterinarios, calendario de vacunas y desparasitación acorde al estado sanitario del criadero, y algo que muchas personas subestiman: exposición gradual y positiva a estímulos.
Stephany trabaja la socialización con una lógica muy clara: 50% padres, 50% criador. Ella explica que el comportamiento está muy influenciado por la selección de los progenitores (temperamento, curiosidad, estabilidad), pero que el trabajo del criador —idealmente acompañado por profesionales en comportamiento felino— es decisivo para que el gatito llegue al hogar con herramientas emocionales: tolerancia a sonidos, contacto humano, manipulación y cambios de rutina.
Incluso incorpora prácticas que no son “estética”, sino preparación de vida: habituación al baño (muchos Maine Coon suelen tolerarlo mejor que otras razas) y a la manipulación bucal, para facilitar higiene dental y revisiones futuras sin que todo sea una batalla.
Cómo se elige a una familia: el filtro que protege al gato
Aquí hay un punto que distingue a un criador serio de un “vendedor de gatitos”: no entrega a cualquiera.
Stephany inicia con un formulario que le permite identificar expectativas y descartar señales de riesgo. Una pregunta clave es si la persona busca un gatito sin esterilizar/castrar. Si la respuesta muestra falta de conciencia sobre salud y control reproductivo, la solicitud suele descartarse. En su proceso, no se entregan gatitos sin esterilización/castración como regla para proteger la genética y el bienestar de la raza.
Después viene una entrevista personal para entender el entorno real: tiempo disponible, recursos, estilo de vida, compromiso con el cuidado del pelaje, tamaño del gato y costos de mantenimiento. También utiliza contrato de adquisición/adopción con responsabilidades, garantías y condiciones; y algo que muchas personas no esperan, pero es una gran señal de ética: seguimiento post entrega. La idea no es “cobrar y desaparecer”, sino acompañar.
Salud: lo que un tutor debe saber antes de enamorarse
Los Maine Coon suelen considerarse una raza fuerte, pero Stephany advierte que una mala selección de reproductores puede aumentar predisposición a problemas genéticos. Entre los más mencionados están la cardiomiopatía hipertrófica (HCM), la displasia de cadera y la atrofia muscular espinal, además de problemas dentales/periodontales si no se cuida la higiene.
La buena noticia (y esto es clave para tutores) es que en crianza responsable se puede trabajar con pruebas genéticas y selección cuidadosa para reducir riesgos. Stephany enfatiza que se revisan generaciones sucesivas para identificar líneas con riesgo y tomar decisiones de cría más seguras. También recalca un punto práctico: incluso con buena genética, una mala nutrición y falta de hábitos (como permitir revisiones bucales) puede abrir la puerta a problemas en el tiempo.
Alimentación: energía, músculo y una guía (no una receta universal)
Por su tamaño, el Maine Coon suele requerir un enfoque nutricional serio. Stephany menciona rangos calóricos estimados que pueden variar por peso, edad y actividad, y recomienda alimentos de alta calidad (ultra premium), con proteína como base. En su criadero, entrega una guía personalizada que combina alimento seco, húmedo y crudo bajo un enfoque tipo BARF, incluyendo instrucciones de manipulación, porciones y ejemplos de comidas ajustadas al gatito.
También menciona puntos esenciales en gatos: proteína de origen animal como prioridad, equilibrio mineral y soporte con taurina, además de estrategias para bolas de pelo (como extracto de malta) y salud intestinal (probióticos), siempre con criterio veterinario y ajustes individuales.
Si estás considerando un Maine Coon, quédate con esta idea: no existe una dieta “perfecta” para todos, pero sí existe una regla de oro: lo que elijas debe sostener músculo, salud digestiva, pelaje y bienestar a largo plazo. Y eso se logra con calidad, consistencia y seguimiento.
El lado incómodo: por qué debes ser prudente con compras “rápidas” online
Stephany hace una advertencia directa: plataformas de compraventa pueden ser terreno fértil para “multiplicadores” que priorizan volumen y venta rápida, sin garantías, sin controles sanitarios, sin pruebas genéticas ni socialización adecuada. Eso no solo crea frustración (“no era como me dijeron”), también puede convertirse en costos veterinarios altos y, peor aún, en sufrimiento para el animal.
Si lo que buscas es un compañero de vida por muchos años, vale la pena hacer el proceso bien: preguntar, verificar, visitar, solicitar documentación y entender qué estás apoyando con tu compra/adopción.
Entonces… ¿un Maine Coon es para ti?
Más que preguntarte “¿me gusta?”, pregúntate “¿puedo sostener su bienestar?”. Un Maine Coon suele necesitar espacio para moverse, enriquecimiento ambiental, cepillado regular, nutrición de alta calidad y atención veterinaria preventiva. También es un gato que, por su sociabilidad, agradece presencia y vínculo: no es el típico felino que “solo existe por ahí”.
Si eso te entusiasma —y no te asusta— entonces sí: probablemente estés frente a una de las experiencias más lindas que puede dar un gato.
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Artículo creado por
3 feb 2026
Médico veterinario zootecnista. Máster en agroindustrias.
Especialización en calidad y seguridad alimentaria.
Propietaria de Kataria Prestige, criadero especializado en la raza
Maine Coon. Miembro Activo The International Cat Association (TICA)


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